Lucia Baragli
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Adolescere*
Single
Artemisa
Wachiturros (Assignment)
Tacones de Punta (Assignment)
Girls On The Rocks (Assignment)
Un Juego de Caballeros (Assignment)
L' Amour
La princesa y su corcel
A Mobile Diary Through India
Love is in the air
On The Road
¿Cuál hubiera sido el destino de aquel joven estudiante Rosarino si no se hubiese montado en “La Poderosa” para recorrer América Latina? Quizás la vida lo hubiera vestido con un delantal blanco y un bisturí, en lugar de aventurarle una estrella roja y una revolución. Quizás sólo le habrían llamado Ernesto Guevara de la Serna en lugar de El Che. ¿Hubiera Hervé Jancour conocido el amor si no hubiese viajado a Japón persiguiendo el sueño de la seda?

En los últimos días varias personas me preguntaron; ¿porqué viajo? Mas exactamente; ¿porqué me gusta tanto viajar? Se preguntan, me preguntan; qué es lo que me arrastra a armar una mochila y recorrer lugares alejados, a dormir en estaciones de tren, en casas de familia, en habitaciones atestadas de bichos de hoteluchos perdidos, a pasar frío en una carpa, o a dormir en los brazos de algún extraño. Intentan comprender qué tipo de satisfacción imperiosa encuentro al viajar en un camión de harina durante cientos de Km. Pasar una noche helada tomando bebidas espirituosas con una congregación de camioneros del altiplano para despertarme al otro día con la ropa escarchada, tirando humo frío por la boca agradeciendo el aventón, para luego caminar hasta encontrar, finalmente, una frontera que mas tarde me llevará a otra. Y creo que ahí, en los bordes, en los extremos, en los horizontes y en los límites se encuentra parte de la respuesta. Las fronteras me resultan los lugares mas hostiles, bellos, sagrados y cargados de adrenalina que jamás conocí. Les tengo, casi, el mismo respeto que a las drogas, el mismo amor que al arroz con leche, la misma devoción que a los aeropuertos y la misma necesidad que a la libertad.
Es muy difícil entender lo que se desconoce ya que el desconocimiento provoca incertidumbre y la incertidumbre genera miedo. Yo entiendo por miedo levantarme todos los día en el mismo lugar, ver las mismas caras una y otra vez, cobrar el mismo sueldo todos los meses y veranear como esclava de la costumbre todos los años en el mismo lugar.
Gustavo, un amigo que es comandante de aviones y “se la pasa viajando”, me dice que no disfruta del todo viajar. Que si, que sale, que agarra la moto, que arma una ruta, que “viaja” y que todo bien. Pero lo dice con la misma pasión con la cual yo podría ir a un recital de Luis Miguel. Dice que no entiende cómo es que la gente se vuelve adicta a viajar.
Entonces, cuando le hago de mi relato un fundamento de secta religiosa, me observa con los ojos entrecerrados, con la mirada exacta de alguien que quiere entender, pero no puede. Intento convencerlo que viajar es como abrir una jaula repleta de pájaros cautivos y verlos dispersarse por el cielo buscando la corriente de aire que les de nuevo impulso y dirección. Le explico que muchas veces viajar es más un trabajo que un descanso y que la pulserita del all-inclusive no cuenta como anécdota de viaje y que, quizás, la anécdota, la verdadera historia, se encuentre en ir a la casa del camarero que le sirve los tragos cuando él le muestra la pulserita all-inclusive y tomarse los tragos con él. Intento explicarle que irse 15 de vacaciones y viajar no es lo mismo. Que quizás el tiempo no sea imprescindible, (aunque soy partidaria de saber cuando voy pero no cuándo vuelvo), sino que la importancia esta en la contemplación de los espacios, y no hablo de geografía, ni de monumentos, ni de museos, ni de paisajes -aunque que bellos son-, sino de las personas. Que lo que nutre el viaje, a nosotros mismos, es tomarse el tiempo de charlar con un completo desconocido, de escuchar sus pausas, de entender sus urgencias y celebrar sus silencios, de compartir una taza de té, una tarde o un momento. De aferrarse al aroma de un lugar, de tomar un transporte público en lugar de uno privado, de tener la conciencia y la sabiduría de entender cuando el cuerpo necesita dormir una siesta en lugar de salir corriendo hacia el próximo destino.
Le digo que si me hubiera refugiado en el miedo nunca hubiese llegado hasta Manali para enamorarme de Claudio y luego despedirme. Que si me hubiera refugiado en la comodidad, nunca habría viajado cansada, sucia y algo deshidratada hasta darme cuenta que el tren en el que estaba desde hacía 6 horas no era el correcto, que me había perdido, que el avión que tenía que tomar para volver a mi casa ya no era viable y, además, estaba completamente sola, sobre un tren en movimiento donde nadie hablaba mi idioma. Y es ahí, en ese instante, cuando toda la magia se transforma en tragedia y la aventura en desesperación. Pero cuando pasan cosas malas, o mas bien imprevistas, siempre aparecen las buenas –personas- y terminas siendo adoptada por un ángel de la guarda de 23 años versión hindú que te da de comer, beber, te presta el celular, te sonríe y te explica con paciencia y contención como tenés que hacer para llegar a destino.
Y entonces, con el tiempo, cuando la tragedia se transforma en anécdota, es que te das cuenta de que si nunca hubieses hecho ese viaje, esta historia no existiría y Vivek Patel -mi ángel de la guarda versión hindú- sería, para mi, una de las tantas personas desconocidas en India en lugar de mi amigo.
Por haber vivido esta, entre tantas otras lindas, feas y tragicómicas historias, es que creo profundamente que viajar es una declaración de principios; es la rebelión de la utopía mas improbable, es mi heroína, mi momento culmine, mi orgasmo múltiple. Y así afirmo que viajo por que es mi forma de gritar bien fuerte manteniendo la voz baja. Por que me fascina la idea de irme y me conmueve la de volver. Viajo para extrañar, para entender. Viajo porque me gusta bañar de fantasía un momento de realidad ajena. Viajo para seguir confirmando que las almas buenas y las intenciones sinceras existen. Y viajo, aun, para aprehender de todas las personas y sus circunstancias, ya que en definitiva a los lugares los hace la gente.
Blind Female Football (In Progress)
  • "We travel not to escape life, but for life not to escape us"
    Hanoi / Vietnam


  • Sapa, Vietnam


  • Varanasi, India


  • Sheikh Zayed Mosque, Abu Dhabi, Emiratos Arabes Unidos.


  • Ofrenda al Rio Ganges, Varanasi / India


  • AGRA, India


  • Hanoi, Vietnam


  • Vendedor de Perfumes, Dubai


  • Un monje descansa en los Templos de Angkor Wat, Camboya.


  • Dubai, Emiratos Arabes Unidos


  • Una pareja hace su ofrenda al Rio Ganges en Varanasi, India, durante los festejos de Diwali, el año nuevo Hindú.


  • Hanoi, Vietnam


  • En algún lugar de India


  • Varkala Train Station, India


  • Black Beach, Varkala, India


  • Madurai, India


  • Palolem, India


  • Thanjavur, India


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